Mercedes Pérez-Fernández

Licenciada en Medicina por la Universidad de Valladolid (España) y especialista en Medicina Interna, dejó la comodidad del hospital por la posibilidad de ser al tiempo madre y médico de cabecera de 2.000 pacientes. Con cinco hombres en casa, se hizo feminista de armas tomar. Sus pacientes salían con frecuencia en las noticias, en la sección de sucesos, pues dedicó casi tres décadas (70, 80 y 90 del siglo XX) al bronco San Blas, del Madrid del tiempo de antes, durante y después de «la Movida», cuando la heroína mataba tanto como el SIDA. Tras un tiempo en un asilo (como médico), ocupó plaza de médico de pueblo ya sin hijos en casa, en la primera década del siglo XXI.

Entre las experiencias vitales, el viaje de tres meses en el 2011 recorriendo la piel y las venas abiertas de Brasil (25.000 km, 32 ciudades, 19 estados, 70 centros de salud), zonas de bajo Índice de Desarrollo Humano, para evaluar la atención primaria con la Sociedad Brasileña de Medicina Familiar y Comunitaria.

De siempre le gustó la ética médica y le ha dedicado horas de teoría y práctica. También le gusta pintar al óleo y hacer iconos al estilo antiguo. Se le da muy bien el punto y lucen piezas hechas a mano su esposo (Juan Gérvas), cuatro hijos y ocho nietos (y algunos amigos). Todavía, a veces, juega con Honorata, la muñeca que viste y calza como si fuera la hija que nunca tuvo, que le regaló su entonces novio y actual marido. Baila muy bien, es alegre y animosa, buena compañera de viajes y del viaje de la vida. Lee ficción, aprecia el buen vino, disfruta de las calas del Cabo de Gata (Almería, España) y del nadar en el mar Mediterráneo, y no le importa pasar el rato distraída «pensando en las musarañas». No aguanta la injusticia, la corrupción, a los abusones, a los estúpidos, a los chulos ni las tonterías innecesarias.

En 2015 tuvo un grave infarto de miocardio del que está recuperada, más animada y más crítica con la medicina que nunca. Ha publicado con Juan Gérvas tres libros: Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias, La expropiación de la salud y El encarnizamiento médico con las mujeres. Entre todas sus publicaciones científicas elegiría para docencia de estudiantes y residentes: El efecto cascada: implicaciones clínicas, epidemiológicas y éticas y Aventuras y desventuras de los navegantes solitarios en el Mar de la Incertidumbre.

Juan Gérvas

Médico y hombre feliz (con camisa y sin ser del todo idiota). Casado con Mercedes Pérez-Fernández, cuatro hijos, ocho nietos. Viajan con ellos, sin sus padres, todos los veranos a lugares variopintos (en 2016 a Islandia, en 2017 a Castilla y León, en 2018 a Estocolmo). Optimista nato, crítico duro, positivo en lo práctico diario. Empezó medicina en Valladolid (España) con 16 años, y acabó a los 22, con un hijo y esperando otro. Durante la carrera, alumno interno de Medicina Interna, y becario de IBM para el desarrollo de la historia clínica electrónica (en 1969 ya decían: «En diez años, la historia resolverá los problemas de coordinación»). Primeros años profesionales dedicados a la docencia (anatomía), a la tesis doctoral en Valladolid (facultad de medicina) y a la investigación en laboratorio (neurología, modelos experimentales de enfermedad de Parkinson) en Madrid (facultad de medicina de la Autónoma y hospital Ramón y Cajal). Búsqueda de «vida» como médico de cabecera (médico general) en la atención primaria, a la que ha dedicado el resto de su vida. Escritor de lo que vive y siente, entusiasmado con lo que hace. Exigente con los demás, pero más exigente consigo mismo.

Primeras décadas de trabajo como médico general en Madrid capital (en la intersección de la riqueza y la pobreza, de los «doctores en» y de los analfabetos, entre la glorieta de Cuatro Caminos y la calle Orense), la última década profesional de médico rural en la sierra de Madrid, atendiendo población del valle del río Lozoya, en el entorno del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama (pueblos de Canencia de la Sierra, Garganta de los Montes y El Cuadrón). Practicante de una medicina con límites, científica y humana (armónica). Profesor siempre en la universidad española, en torno a la salud pública y la atención primaria. A tiempo parcial también en Estados Unidos (Escuela de Salud Pública de la Johns Hopkins, de 1991 a 2013) y en la Escuela Nacional de Sanidad (todavía profesor invitado de Salud Internacional).

Jubilado de la clínica, activo en docencia y en la Red. Le gusta la poesía y el cine en versión original, andar por el campo, nadar en el mar (desnudo), saltar al agua desde acantilados altos y conducir (hubiera sido camionero si no fuera médico). Se defiende en español e inglés, convive con el catalán, el francés, el italiano y el portugués y llegó a saber ruso. Ha publicado con Mercedes Pérez-Fernández tres libros en Libros del Lince (Barcelona): Sano y salvo, y libre de intervenciones médicas innecesarias, La expropiación de la salud y El encarnizamiento médico con las mujeres. Coordinó el libro del Equipo CESCA sobre Registros en atención primaria y con Josep Casajuana el de Renovación de la atención primaria desde la consulta.

Entre sus publicaciones científicas, para estudiantes y residentes destacaría Is clinical prevention better than cure? y Clinical care and health disparities.